¿Te apetece echarte unas risas? ;P

Sobrenatural: Toda historia tiene un principio...

(Aunque lo parezca, no es un anuncio de Pepe Jeans)

Lawrence, Kansas.

Hace 22 años.

Los Winchester eran una familia feliz. Tenían sus problemas cotidianos, como cualquier familia, pero habían sabido sobreponerse a toda adversidad con la mayor dignidad posible y se podía decir que disfrutaban del mejor momento de sus vidas.


Para John Winchester, el cabeza de familia, era una vida perfecta. Cada noche, poco antes de acostarse, se sentaba en el salón, en su cómodo sillón de cuero con una cerveza en la mano y mirando a ningún sitio en especial, sopesaba lo que le había deparado la jornada y daba gracias al cielo porque las cosas le fueran tan bien. Amaba a su esposa Mary con la misma intensidad que el primer día y la llegada de sus dos 'hombrecitos': el recién nacido Sam y su hermano mayor Dean, no podía haberle convertido en un padre más orgulloso.

John apuró el último trago de la botella y, dejando de lado su ensimismamiento, subió las escaleras hasta la planta superior de la casa para dar el esperado beso de buenas noches a sus niños. En la habitación de Sam se encontró con su mujer y con el pequeño Dean que estaban frente a la cuna deseándole dulces sueños al bebé.


- Hola Dean - Dijo desde la puerta. Y su hijo saltó corriendo alegremente a sus brazos.


- ¡Papi! -

- ¡Hola colega! - Contestó John levantando en volandas al muchachito en medio de una calurosa sonrisa de satisfacción. Resultaba curioso lo mucho que Dean le recordaba a él en su juventud. John se sorprendía cada vez que observaba un gesto familiar en el pequeño y se reía al comprobar que su hijo le imitaba en casi todo tratando de parecerse a él. Era como una versi
ón en miniatura de sí mismo aunque, por supuesto, Dean tenía su propia y fuerte personalidad y no le cabía la menor duda de que su hijo iba a convertirse en el futuro en un hombre digno de admiración.

- ¿Crees que Sammy está ya preparado para jugar al fútbol? - Le preguntó burlonamente al niño.

- No papi - Dijo Dean entre risas.

Mary se acercó a su marido y acarició en la espalda a su hijo indicándole a John con la mirada que era hora de acostarlo.


- ¿Lo tienes? - Preguntó la mujer refiriéndose a si había atrapado a Dean de forma que no se escapara. Y 'atrapar' era la palabra correcta pues el muchachito tenía la costumbre de ponerse a corretear por las habitaciones mareando a sus padres hasta que finalmente lograban meterlo en la cama. Sin embar
go, esa noche se le notaba cansado.

- Lo tengo -

Mary salió del cuarto dejando a su marido despedirse de Sam. Aunque el hombre quería a sus hijos por igual y Dean le llenaba de alegrías, era Sam quien podía considerarse su ojito derecho. Se le veía tan frágil en su cuna que le provocaba una ternura inmensa. No sabía exactamente el porqué
pero John sentía que su hijo era especial. Esa sensación le asaltaba cada vez que estaba a su lado aunque suponía que todos los padres pensaban que sus hijos eran especiales y diferentes al resto.

- Dulces sueños Sammy - Dijo mientras le dedicaba la última mirada del día al bebé, justo antes de apagar la luz y abandonar la habitación llevando a un somnoliento Dean en brazos.


Mary comprobó que el interfono, el walkie talkie que conectaba con el cuarto de Sam, estuviera encendido. Podía oír perfectamente la respiración de su bebé e incluso le llegaba el sonido del móvil de techo que ella misma había colgado sobre la cuna del niño (Y había sido un logro personal pues le tenía cierta aprensión a las alturas). Se acomodó en su cama escuchando los gruñiditos de su pequeño. Pronto, su marido acudió al dormitorio tras acostar a Dean.

- Me quedaré un rato abajo viendo la tele. Todavía no tengo
sueño -

- De acuerdo cariño, pero no te duermas en el sofá que ya sabes que luego te despiertas con dolor en el cuello - Le recordó ella.

- Lo intentaré - Le prometió a su esposa dándole el mas dulce de los besos que guardaba diariamente para ella.

Mary sonrió a su marido y se dejó caer sobre las sábanas abrazando el sueño que le invadía.


La noche avanzó...


Unos ruidos despertaron a Mary. El interfono de Sam emitía estática. Como si se hubiera acoplado con alguna emisora de radio local o algo similar. La mujer se volvió hacia el otro lado de la cama esperando que su
esposo ya estuviera ocupando su lugar pero John no estaba allí. Se levantó retirándose las legañas de la cara mientras se dirigía a la habitación del bebé. Ni siquiera encendió las luces cuando vio la silueta de su marido frente a la cuna.

- John, ¿Tiene hambre? - Preguntó.

- Shhhhh - El hombre le indicó que guardara silencio. Parecía tener la situación bajo control.

- De acuerdo - Dijo ella y abandonó el cuarto entre bostezos.
Al salir al pasillo vio que una luz titilaba a punto de fundirse. Le dio unos golpecitos y logró estabilizarla. Le llegaron sonidos procedentes de la planta baja. Tal vez John se había dejado el televisor encendido. Bajó a apagarlo y entonces...

Si John estaba dormido sobre el sofá... ¿Quién se encontraba en el cuarto de su hijo?

- ¡Sammy! - Gritó alarmada subiendo las escaleras de dos en dos con el corazón desbocado.


John se despertó sobresaltado por el grito de su muje
r. Al llegar a la habitación del pequeño no vio a su esposa. Sam estaba tranquilamente en su cuna sonriendo a su padre.

- Hola Sammy ¿Estás bien? - El hombre se percató que al lado de la cabecita del pequeño las sábanas estaban manchadas. Era algo húmedo aunque no podía precisar con claridad de que se trataba. Cuando una gota cayó del techo sobre su mano se volvió extrañado para descubrir que ocurría. Se desplomó sobre el suelo aterrorizado, incapaz de explicar lo que veían sus ojos. Su mujer estaba literalmente pegada al techo con la cara desencajada y el abdomen sangrante.

El cuerpo de Mary estalló en llamas. John reaccionó a tiempo al oír los gritos de Sam. Cogió al pequeño, salió corriendo de la habitación y casi tropieza en el pasillo con Dean que se había despertado en medio del alboroto.

- ¡Saca a tu hermano de la casa lo mas rápido que puedas! - Gritó atropelladamente entregándole el pequeño a un adormilado Dean - No mires atrás ¡Ahora, Dean!.¡Ve!.

John volvió a la habitación para ver si podía hacer algo por su esposa pero el fuego la había devorado y amenazaba con consumirle también a él.

Un rato después, mientras los bomberos sofocaban lo que quedaba del incendio, John permanecía sentado sobre el capó de su Impala, acurrucado junto a un tembloroso Dean y acunando a Sam entre sus brazos. Miraba con ojos enrojecidos por el llanto las llamas que aún coronaban su casa y maldecía al cielo por la incomprensible mierda en que había convertido su vida.

Los Winchester jamás volvieron a ser una familia feliz.

* * *

Así podrían relatarse los primeros minutos del capítulo inicial de Sobrenatural (Supernatural en su versión original), una de las series que me tienen enganchado a la pantalla, siguiendo las andanzas de l
os hermanos Winchester.

Sin desvelar demasiado, la historia se desarrolla en tono de 'Road Movie' con unos ya crecidos Sam y Dean recorriendo America desfaciendo entuertos relacionados con diversas leyendas urbanas y seres de la noche, mientras tratan de encontrar a su desaparecido padre (Quien se ha embarcado en una cruzada en busca de respuestas a la misteriosa muerte de su esposa) y ansían acabar con el ente demoníaco que les ha arrebatado su tranquila vida.

La seríe podría considerarse una mezcla entre la desaparecida Expediente X, la película Thelma y Louise (Pero con protagonistas masculinos) y con un ligero toque adolescente a lo Buffy, Cazavampiros. Los personajes del reflexivo Sam (Jared Padalecki) y el impulsivo Dean (Jensen Ackles) se perfilan, con el transcurrir de los capítulos, cada vez más interesantes y ricos en matices. Y es que los guiones se fundamentan, principalmente, en la relación entre los hermanos y sus opuestas personalidades creando contrastes que dejan muy buen sabor de boca.

Aconsejo que la veáis en versión original subtitulada (Ignoro cómo es el doblaje castellano pero dudo mucho que igualen las geniales voces originales. Especialmente la de Dean).

La banda sonora bebe del rock en su estado puro con lo que tiene otro punto a su favor. Y la oscura y lúgubre ambientación (Casi todas las escenas son nocturnas) y la caracterización de los engendros es soberbia.

Además, no dejan de ofrecernos toques de Humor Friki como el de aquel capítulo en el que actúa Linda Blair (La ya-no-tan-niña del Exorcista) interpretando a una policía y que termina con este diálogo:

Sam dirigiéndose a su hermano - ¿No tienes hambre?

- No. ¿Por qué? - Le contesta Dean.


- No se. De repente me apetece una crema de guisantes -

XD

Puede que no sea una serie tan impactante como Prison Break, Héroes o Perdidos pero sigue siendo una buena opción de entretenimiento frente a toda la morralla que puede verse por televisión hoy en día. (Y los
chicos de Wildstorm ya están preparando la versión en cómic).

(Tengo un guiño de ojo 'Sobrenatural')

2 comentarios:

Nesseah dijo...

Un buen comienzo y una mala evolución. Creí ver en ella lo que podría ser algo parecido a un remake de Misterio para tres, pero me equivoqué.
Disfrutaba de los episodios que no estaban conectados, pero cuando la trama general se fue liando, liando y liando... y es un #@#@@ pinchada en un palo, por desgracia :(

- YOGUR - dijo...

Me encantaba 'Misterio para tres'. Llegue a tener algún que otro capítulo grabado en VHS ^__^

A mi Sobrenatural me entretuvo hasta la 5ª temporada, a partir de ahí cada vez ha ido a peor.